Alergias cruzadas

 

A veces nos puede sorprender presentar síntomas de tipo alérgico durante la exposición a un alérgeno distinto de aquel al que ya estamos sensibilizados. Pero, aún más sorprendente es que estas manifestaciones aparecen desde el primer contacto con el nuevo alérgeno, sin sensibilización previa. De hecho, se trata de un fenómeno denominado reactividad cruzada.

¿Qué son?

A veces, la proximidad taxonómica de 2 especies vegetales o animales hace que compartan alérgenos y puede favorecer la aparición de una sensibilización. Basta estar sensibilizado a uno de los alérgenos para reaccionar ante el otro aunque no haya habido contacto previo. Afortunadamente, las alergias a distintos alérgenos con reactividad cruzada no son sistemáticas. Sólo ocurre con determinados alérgenos y, a pesar de ello, la alergia no se manifiesta siempre.

A título de ejemplo, la alérgia al pelo (epitelio) de gato a veces puede aparecer ante otros felinos (cuidado con los paseos por el parque zoológico) y la alergia al polen de las gramíneas a menudo afecta a gramíneas de origen diverso. Lo mismo sucede con distintos alergenos alimentarios, donde puede darse reactividad cruzada (es el caso de los cacahuetes y otras leguminosas como la soja o las lentejas).

Pero aún más sorprendentes es la asociación entre polinosis y alergia a ciertos alimentos. Por regla general, es fácil reconocer la sensibilización al polen desde la primera ingesta de un alimento, usualmente crudo, si aparecen síntomas como prurito bucal o edema labial. Esto sucede por ejemplo con la reactividad cruzada entre el abedul y la manzana.

Afortunadamente, no todos los alérgenos se "cruzan". Sólo están catalogadas algunas asociaciones en las que algunas sustancias comparten determinadas moléculas alergizantes. Es el caso del ácaro y el caracol, que comparten una molécula de estas características.

 

¿Cómo se tratan?

Las alergias debidas a reactividad cruzada entre alérgenos no son frecuentes: a veces las pruebas cutáneas y sobre todo los análisis de sangre dan positivo (lo que demuestra que hay sensibilización) sin que la exposición al alérgeno "cruzado" provoque síntomas (manifestación de una reacción alérgica). 

El tratamiento de las alergias con reactividad cruzada se realizará con el alérgeno inicial. En el caso de la alergia al polen, a los ácaros, etc., la desensibilización correcta y eficaz a estos alérgenos conducirá a la reeducación del sistema inmunitario (el mecanismo de defensa del organismo contra un cuerpo extraño) y conllevará la mejoría del problema global de la alergia, a estos alérgenos y con los que tienen reactividad cruzada.