Diagnóstico

El alergólogo prepara una evaluación alérgica e identifica la alergia o alergias implicadas así como la gravedad de las mismas para ofrecer al paciente el tratamiento más adecuado.

El alergólogo solicitará detalles sobre los síntomas, las circunstancias en que se desencadenan, la rapidez de aparición, los antecedentes personales y familiares de alergia, y el entorno y el estilo de vida del paciente.

Tras el interrogatorio y una exploración médica general, las pruebas cutáneas permiten la identificación inmediata de los alérgenos en cuestión. La prueba cutánea se realiza mediante la punción con una lanceta de una gota de los extractos de alérgenos bajo la capa más externa de la piel (epidermis). Durante la visita, el médico analiza diversos alérgenos sospechosos. Los resultados se observan transcurridos 20 minutos: una reacción de hipersensibilidad da lugar a enrojecimiento de la piel, acompañado de picor y una ligera hinchazón. Esta técnica es rápida e indolora.

Si los resultados de la prueba cutánea no pueden interpretarse o son inconsistentes, el alergólogo puede realizar una prueba en sangre (“en busca de inmunoglobulinas específicas”), mediante la que se identificará inequívocamente el alérgeno en cuestión

Si el paciente sufre dificultad para respirar o sibilancias, el médico puede realizar una “prueba de función pulmonar”, para diagnosticar el asma alérgica.